Crucé el vestíbulo que estaba lleno a lado y lado de altas estanterías en las que se conservaban antiguos papiros lacrados de muchos hentis de antigüedad que contenían informaciones históricas concernientes al pasado de nuestro reino. La arconte descubrió el engaño cuando una de las novicias produjo una herida tan importante a su esclava para tomar su sangre que la pobrecilla se desangró y murió. Mi hermana acercó un poco más su pie a mi rostro hasta que me rozó la oreja con su delicada planta. Me desperté agitado. No tenía los músculos ni la fuerza de Paar pero su inteligencia y su personalidad me cautivaron. A los treinta y cinco una mujer noble está en la flor de la vida porque su cuerpo no ha sufrido desgaste alguno, sin embargo para una esclava esa misma edad podía representar el inicio de la vejez. |