Me recosté en su escritorio, con mis pezones a escasos veinte centímetros de su mirada y le hice cuatro preguntas sobre los contratos. Alguna vez desabrochaba algún botón de más, pero normalmente no me hacía falta. Saludaba a todos con una sonrisa mientras les veía acariciarme con la mirada. A menos de un metro tenía mis pezones erectos perfectamente visibles frente a el. Y cada vez que iba a la copiadora de color…Recuerdo un día en especial, pero fueron muchos los días. Allí se detenían para esperar a mi precioso y prieto kulito, y bajar por esas largas y sensuales piernas hasta los finos tobillos y los tacones de aguja ;)Me los imaginaba queriendo recorrerme con sus lenguas, besarme entera con sus labios, tomarme y desnudarme allí, en medio de la oficina. |