Trinchera era un newtraning, su ciberequipo y su traje le permitían entrar en mente en el mundo virtual y asaltar cualquier fortaleza de datos, había programas que podían fundir el cerebro de los newtranings, de hecho la esperanza de vida de esa gente era de cinco años. Enrique le dedicó una sonrisa y preparó sus armas, se había preparado para esto, había tirado la casa por la ventana consiguiendo sus nuevos brazos blindados, nanomaquinas y biomejoras. eres tu quien me la quitó antes, no creo que seas tu el hombre adecuado para dar lecciones – decía Saintblood. ¡primero hemos de escapar! – decía Ingrid en voz alta. En ese momento, Saintblood, disparando como si estuviese poseído por el dios de la guerra, empezó a cantar al micrófono que tenia al lado de la boca. mi puto destino – decía tristemente Ingrid mientras miraba el helicóptero aterrizar. |