Cuando fui capaz de hacerlo solo, mi padre volvió a jugar con mi culo. Mi madre no paraba de gemir y se movía al mismo ritmo que yo. Cualquier persona se hubiese dado cuenta de lo que iba a pasar mucho antes pero, ese día, mi cerebro no iba muy bien. Mi padre se sentó en el suelo y usó mi culo de almohada. Los dos debían de estar bastante borrachos porque aquello parecía una película porno de las más bestias. Cualquier persona se hubiese dado cuenta de lo que iba a pasar mucho antes pero, ese día, mi cerebro no iba muy bien. |