Su cuerpo comenzó a moverse rítmicamente, un mete y saca cadencioso que provocaba deliciosas sensaciones de placer en todo mi ser, así follando despacio estuvimos por largo tiempo, a medida que pasaba el pintor iba imprimiendo un ritmo mas acelerado, su respiración se volvía entrecortada y los espasmos de placer se repetían con mayor frecuencia. Patricia me indicó una vez concluida la reunión que ya tenia concertada una cita con el pintor, esa misma tarde a la hora torera de las cinco de la tarde debía estar puntualísimo en su estudio de un elegantísimo barrio madrileño. Sirvió dos whiskeys y me lo alcanzó donde estaba y bebimos lentamente a sorbos cortos de ese fuerte licor, había puesto música clásica, quizás Chopin, no sabia en ese momento diferencias la noche del día, el frío del calor, mi aturdimiento emocional era magnifico, me sentía agtstísimo junto a Fernando. Vamos a preparar algo de cenar, me gustaría que vinieras a la cocina conmigo. Realmente ese hombre me caía muy mal hasta el momento en que lo tuve delante mía, he de reconocer que ahora me atraía en demasía, me inquietaba esa atracción, mi moral profesional mi orgullo de periodista me impedía permitirme el sucumbir antes los encantos de aquel desconocido. Los detalles de buen gusto se manifestaban en todo lo que aquel hombre tocaba, sobre la mesa un pequeño jarrón con flores frescas de múltiples colores, un candelabro con una vela aromática ardía entre nuestros rostros, el mantel era gris muy claro de lino y la vajilla una delicada creación italiana, las copas checas de un tintineo maravilloso llenas hasta la mitad de un frío vino del Penedés. |