Misato se colocaba las bragas, bajaba la falda y cerraba su blusa intentando quedar lo más decente posible. Definitivamente había un ligero ruido así que muy intrigada abrió un poco la puerta y asomó la mirada a la habitación que estaba a oscuras. ¿Misato?Shinji pestañeó confundido al ver como se ensimismaba su tutora. Te deseo suerte, tengo que irme ya o si no Maya me volverá loca con sus llamadas perdidas. No es para nada asunto suyo. Maldijo entre dientes, estaba decidida a pedir ese favor pero al no encontrarse en su despacho fue como si le cayera un cubo de agua fría encima para sus ánimos. |