No tardaremos mucho. Daba dinero por escucharlas y mi vida por verlas allí juntas y revolcándose en la cama, pero lo único que escuchaba era el golpeteo rítmico de la cama contra la pared. Me giré para bajar las escaleras y en ese momento apareció mi madre que subía. La familia se completaba conmigo, Eduardo. No seas tonta, sólo estamos Eduardo y yo y tengo comida de sobra, dijo y mi cara reflejó satisfacción por la insistencia – te vas a poner mala comiendo tanta comida basura de esa…Bueno, dijo Maite y me inundó una gran alegría al ver que aceptaba – Me voy a duchar y en veinte minutos bajo…De acuerdo, dijo mi madre – te esperamos. Entonces me excité al tener el pensamiento de que mi madre y su vecina tuvieran relaciones lésbicas. |