Os juro que de mi boca no salió palabra alguna, pero mi curiosidad pudo conmigo mientras mis dedos continuaban entre mis piernas, ya no sobre mis húmedas braguitas sino por debajo de está, dentro de mi encharcada vagina moviéndose al compás de las escenas. Pero a medida que fui sintiendo como eso me entraba, me detenía para volver a repetir la misma operación pero ahora hacia arriba… hasta notar como casi me salía. Sentía como algo húmedo impregnaba mis dedos, dándome cuenta que de la cabeza salía un líquido transparenté y viscoso. Observé a un chico el cual nada más mirarme me sonrió, caminando este hacia el fondo de la tienda, pasando a través de un arco y girando hacia la derecha, mi curiosidad me hizo seguirlo observando que tras ese arco, solo había un largo pasillo franqueado por puertas, desapareciendo este por alguna. exther. Al tiempo que se me erizaba los vellos, sentí ansiedad una falta de aire inexplicable, un dolor en el pecho, una sudorización excesiva (joder, en segundos pase de tener mucha calor a sentir un frió helado… en nada de tiempo), e incluso me sentí ruborizada fue la consecuencia de tener un inmenso orgasmo, tan grande que tuve que presionar fuertemente mis dientes, a modo de evitar gemir allí mismo. |