Además era incansable, no bajaba el ritmo y hacía que Maite tuviera un orgasmo tras otro de forma incontenible, sus gritos inundaban toda la habitación. ¡Quiero follar tu hermosa raja!Mi madre se levantó y se colocó a los pies de la cama con sus rodillas casi en el filo de la cama para que, con su culo pompa, su coño quedara expuesto al ataque de la polla. Sus hermosos cuerpos salieron y me dejaron solo en el piso, pendiente de una estúpida llamada y con una calentura tremenda. Me levanté y fui a mi habitación para cambiarme de ropa. Me concentré de nuevo para adivinar que pasaba allí y, tras unos minutos, volvió el golpeteo y de igual manera se aceleró y tras un breve tiempo, finalizó. Mi madre gemía mostrando una expresión de extremo placer. |