Las imaginé en la cama con un consolador, dándose placer mutuamente y mi erección empezó a ser evidente. Él se aflojó cansado por el orgasmo y sacó su polla para echarse en medio de las dos mujeres con su polla, aún algo erecta, apuntando al techo. No me esperaba allí y dio un pequeño grito al verme. Cuando la tuvo toda dentro comenzó a penetrarla en un movimiento rítmico que fue acelerando para darle placer. Cuando volvieron mis padres tenía una falta de fuerza grande y el pene estaba medio escocido por tanta frotación. Recuerdo que una de esas tarde en que ellas fueron a tomar café, yo estaba en mi habitación estudiando y de momento empecé a escuchar ruidos en el piso de Maite. |