Freddy aflojó. Ahora, serás como yo. Dejé escapar un grito ahogado al quedarme sin aire, y lo abrace con brazos y piernas… algo muy caliente y que parecía redondo y enorme al tacto rozaba mi intimidad, luchando por introducirse en ella… Freddy jadeaba, pegado a mí, dando golpes de cadera, buscando la entrada… me bajó un poco en su abrazo, tanteó con su pene y sin previo aviso, embistió con fuerza. ¿Te parece que necesite ayuda, mocosa…? ¿No vendrás a soltarme un discursito para que abandone mi diversión…?No. Le abracé con fuerza, su lengua me invadió y me empujó contra la pared, sucia y chorreante de humedad… pero yo no hubiera cambiado aquél ambiente sórdido por la habitación del hotel más lujoso del mundo. Sólo contestaba cuando me preguntaban a mí directamente… con el tiempo, también los profesores dejaron de prestarme atención. |