Las sabanas eran suaves y calidas y la cama era redonda y grande. No se como es el vestido que me puso, no se su color ni sus adornos, solo que se que es de tirantes, con un gran escote, a medio muslo y con mucho vuelo. D me habla de vez en cuando, que tal el día, como te sientes… Pese a tener una fe ciega en El, sentía un nudo en el estomago y los nervios empezaban a consumirme. Notaba su polla dura apretando en la entrada de mi coño, abriendo mis labios y penetrándome despacio, abriendo mi vagina poco a poco hasta que estuvo por completo dentro de mí. Lo aguante ahí y cuando su polla abandono mis labios abrí la boca para que viera su corrida en mi lengua. Me esforcé aun mas que de costumbre en darle placer. |