Me agrada mucho que hayas venido. Dijo mientras se tapaba la boca con la mano para ocultar un bostezo, iba con la camisa ligeramente por fuera y su mano libre en el bolsillo, colgando su cartera verde de su hombro izquierdo pasó del lado de la pelirroja sin detenerse. A quien gritaba era a Shinji que apareció acompañando de Rei, tenía aspecto de estar bastante cansado. El beso con el que tanto fantasearan ambos se hizo realidad, al principio muy suave, pero fue creciendo en intensidad, los dos adolescentes abrieron los labios y sus lenguas se buscaron mutuamente empezando a bailar dentro de sus bocas. La habitación estaba desprovista de otros muebles de no ser por un pequeño armario justo al lado de la puerta que daba al baño que era el único cuarto que había a parte de la sala principal. Buenos días Ayanami. |