Como una bala por un presentimiento, dirigir una de mis manos con disimulo hacia mi pubis, tocándome inicialmente por encima de mi falda, pues era tal el flujo que sentía en ese momento que ignoraba sí era flujo o sí me había orinado encima. Casi al fondo observé una puerta abierta más por la luz reflejada de esta, por lo que camine a pasó ligero, llegué hasta el marco de está, la cual estaba vacía para alivio mío. Lo que hoy os voy a confesar, me ocurrió hace aproximadamente tres o quizás ya haga cuatro años. Recuerdo que comencé poniendo en el buscador google, nombres u objetos relacionados o proporcionen placer, encontrando algunas páginas con artículos de lo más explícitos los cuales su lectura no sólo me pusieron a 100 sino que aumento aún más mi curiosidad. Su voz era como las de los documentales, como sí pusieran su papel y no mostraban duda alguna, era seca y sosegada. Pero el sólo pensar que sería mi tercera visita en un mes, me hacia pensar en que no quería tampoco volverme en una adicta a estos lugares, aunque el morbo y la excitación estaban asegurados. |