Tranquila, cielo, verás. Sí, es cierto, pero es que compartirte con otra. Ja, ja, ja – se rió Javi – mira, sólo debes dejarte llevar como has hecho siempre, seguro que luego será más fácil de lo que imaginas. Javí se acercó a mí, me hizo bajar del sofá, me puso de rodillas sobre el suelo, dándole la espalda con los brazos apoyados sobre el sofá y situándose tras de mí, me penetró de una fuerte y firme embestida. Javi me miraba fijamente, con la cara extasiada y satisfecho de todo aquello, cuando vi como dirigía su erecto falo hacía la húmeda vagina de mi amiga y de un empujón la penetraba, eso hizo que Barbie se abalanzara sobre mi sexo y su lengua se hundiera aún más dentro de mí. Sus jugos sabían extraños para mí, pero me afané en realizar bien aquella faena, mientras Javi seguía arremetiendo contra mí una y otra vez, haciendo que mi lengua se hundiera en el sexo de mi amiga. |