Allí vendían ropa usada, pero muy sensual, casi como nueva; la tienda era el anexo de la vivienda de la dueña, una mujer de 50 años, tal vez más, pero morena, mucho más alta que yo y con un tono autoritario y sereno, que me hacía sentir como una niña, de nombre Patricia. La dueña al escuchar esto, simplemente cambio su tono y tomándome de la mano me condujo al interior de la casa por una pequeña puerta al fondo de la tienda, me sentó en la sala y me hizo esta propuesta que cambiaria mi vida para siempre…Primero me pregunto si estaba dispuesta a dejar mi casa para cumplir mis fantasías, a lo cual conteste que sí. Me pidió que le chupara su pene mientras dormía, que así se despertaría con esa rica sorpresa y así lo hice. Después de realizado esto, me baño totalmente y estando húmeda completamente, me unto de crema, perfume y luego, una vez seca, comenzó a maquillarme. Después de tanto negarme a mí mismo que era así, llegaron mis 20 años y decidí darle una. La dueña al escuchar esto, simplemente cambio su tono y tomándome de la mano me condujo al interior de la casa por una pequeña puerta al fondo de la tienda, me sentó en la sala y me hizo esta propuesta que cambiaria mi vida para siempre…Primero me pregunto si estaba dispuesta a dejar mi casa para cumplir mis fantasías, a lo cual conteste que sí. |