¿Y qué? Con lo buenas que estáis y lo que os gusta el rollo bollo, tampoco se resistiría ninguna mujer. Sus tremendos senos quedaron aplastados, contra mi pecho, cosa que lamenté, pues no podía seguir sobándolos, así que tuve que conformarme con agarrar bien sus nalgas, amasándolas y usándolas como asidero para ayudarla en su movimiento de cabalgar sobre mi pija. Jamona me miró en ese instante como si yo fuese el mesías. Tenía el pelo negro, oscurísimo, teñido sin duda, y la verdad es que estaba bastante buena, aunque sin alcanzar los niveles curvilíneos de su compañera. Si habéis leído hasta aquí (y algunos no lo habrán hecho, pues de momento no ha habido nada de triki triki) pensaréis de mí que soy un quejica. ¡UAAAAAHHHHHH! – aullaba la chica ¿QUÉ HACES?¿Cómo que qué hago? ¡Te estimulo el ano para sodomizarte después! – contesté con aplomo. |