Me siento un poco extraña. Como te dije aquí no nos conoce nadie y podemos hacer lo que nos venga en gana. Apoyé mi mano en el muslo de Jorge el cual brincó del susto que se pegó. Mientras me follaba el culo sin parar Jorge aprovechó para dirigir su mano hacia mi encharcado coñito. Debo reconocer que me humedecí ante dicha imagen y tuve que llevar la mano hacia mi empapada entrepierna en busca de alivio. Tal como suele ocurrir cuando tienes todo preparado y a punto de realizarse, mi esposo tuvo un problema con el pago de un cliente y se vio obligado a dejar de lado las tan ansiadas vacaciones. |