El joven amo, al observar mi enojo, sonrió por primera vez en toda la velada. Luego están los fríos aristócratas, con un traje negro de tres piezas, gafas cuadradas con montura plateada y pelo corto y perfectamente peinado. Una de las cosas más divertidas es observar a los instructores procedentes de todos los rincones del mundo. Lo recuerdo porque superó la oferta que hice yo en nombre de El Club para la chica, una joven bronceada, rubia, que jamás derramaba una lágrima por más duro que fuera el castigo que le imponía su amo, el cual se enardecía ante su frialdad. Una de las cosas más divertidas es observar a los instructores procedentes de todos los rincones del mundo. Un buen instructor averigua lo que desea acercándose a un esclavo y agarrándolo bruscamente del pescuezo. |