alarga el placer al máximo. Esas manos ahora volaban hacia adelante y al poco ya estaban abarcando sus redondas tetas. Carlos se acerco un poquito más hacia ella y dejando que ella notara la proximidad de su cuerpo le susurro al oído: ¡serás la más envidiada después de la novia! Ella echó hacia atrás la cabeza y comenzó a reírse, lo cierto era que Carlos, además de guapísimo, era simpático y por lo que parecía, un excelente profesional. Sus cuerpos se acoplaron perfectamente en una endemoniada danza que los aislaba de lo que no fuera ellos mismos, las manos de Él aprisionando vigorosamente las nalgas de ella y atrayéndola hacia él en cada empuje, como si sintiera un miedo exacerbado a perderla ahora que la estaba poseyendo. ¡Hola! soy Carlos, el encargado de esta sección. Y así fue como ambos al llegar al orgasmo sintieron que se precipitaban en una ingravidez en la que solo se es consciente de tu sexo: punto concéntrico del éxtasis. |