Fernando nos saludó amablemente a los dos periodistas y dirigiéndose a Tom le pidió que eligiese el lugar mas idóneo para la sesión fotográfica mientras ofrecía algo de beber a sus visitantes. En el centro de la sala una enorme encimera donde reposaba una placa de fuego por inducción bajo esta un moderno horno, fregaderas y demás útiles propios de una cocina de un exquisito gourmet. A la hora acordada Tom estaba en la cafetería frente al edificio donde tenia el estudio el entrevistado, después de tomar un cortado los dos subimos al piso donde nos esperaban. Como me tratan como si fuera una maquina de generar dinero, me organizan mi vida, cuando debo conceder entrevistas, a quien se las concedo, a que cenas, fiestas y actos debo asistir. La tarde había caído sobre la ciudad y las luces multicolores daban un aspecto maravilloso, penetrando por el gran ventanal que presidía aquel inmenso espacio, nos tumbamos sobre el sofá de cuero, nuestros cuerpos se rozaron produciéndome un enorme escalofrío el tacto de aquel interesantísimo hombre al que hacia escasas horas sin conocerle odiaba y ahora tras haber hecho el amor me parecía un ser sublime. Tomé asiento en el sofá y fui preparando el material para la entrevista, una grabadora, un block de notas y mi inseparable pluma, las dejé sobre la mesa y exploré desde mi posición cada uno de los espacios de ese amplio y bonito estudio pictórico. |