Yo no respondía, no quería aceptar la verdad, el insistía, dime chiquita, te gustó que te viera las piernas, que mas le enseñaste, dime si te vió este pequeño triangulito. Callamos ya que en ese momento regresó el vendedor a lo que ya no comentamos nada, me quedé como estaba y un calorcito me invadió, me sentí tentada a hacer lo que mi marido me había dicho, el vendedor seguía con su mirada mis piernas, mi marido se hacía el desentendido aparentemente al hacer que leía el contrato. Sí, las que quieras, solo dame mas. Al día siguiente prepararó todo, dejó la camara escondida en el armario y me dijo que le diera play cuando el llegara, me sugirió la ropa que quería que vistiera, como si fuera a salir de compras, un vestido azul claro corto, que dejaba ver mis piernas alegremente, debajo de el solo una pequeña tanga, de color blanco, de encajes transparente sin brassier, y unas zapatillas altas de tacón que me hacía ver mas esbelta y denotaba mas mis protuberancias traseras. Al llegar a la recámara me sentía nerviosa pero a la vez excitada por la situación, así que bajé con el dinero. Yo le dije que no que de que, y el me dijo no te hagas, estaba ineteresado en mirar tus piernas, se puso nervioso al ver que te sentabas. |