Claro, así recostada sobre su mesa mi paradita cola estaba expuesta al resto de la oficina, aunque creo que a Juan le bastaba la visión de mis pezones marcados bajo el jersey, a menos de cinco centímetros de su cara, para incrementar su temperatura interna hasta niveles exagerados. Lo cierto es que mis argumentos eran de peso, pero parecía que los argumentos de verdad eran los dos pechos frente a su cara ;). Allí fue cuando, llevada de mi calentura, cometí mi primer error, pues me agaché sin flexionar las piernas dándole un precioso primer plano de mi adorable y prieto culito con la tanga entre los cachetes que no tapaba nada, supongo que debió poder ver hasta el abultamiento de mi vulva, sólo cubierto por una mínima tela transparente (y algo húmeda por aquel entonces). Me senté y practiqué mi sonrisa en tales circunstancias (soy toda tuya, profesional, bella pero inalcanzable,…). Allí necesitaban inglés, ruso y español, que son mis idiomas, y que pudiera hablar por teléfono en cualquiera de ellos y entenderme con clientes y proveedores. Iba sexy pero nada descarado, quería que se fijaran en mi, pero con una apariencia mínimamente profesional, así que aunque vestía falda, me llegaba a medio muslo (aunque marcaba mi perfecto culito) y calzaba zapatos de tacón (que me hacen esas piernas tan preciosas ;)). |