Su pierna detrás de mis muslos. Entonces me empujó los hombros hacía atrás y él se sentó para dejarme en ese posición inicial que me tanto me recordaba esa despedida de soltero en la que a la vista de todos y sin que nadie se diera cuenta, me dio una probadita de su pene; solo que ahora sí completó el intento. No primero me dices porque estás pin. Luego se levantó para colocarse justamente atrás de mí. Sírvete otra, yo ya tragué un chingo. Como ambos habíamos tocado en grupos musicales, el tema de las tocadas salió a colación. |