Ese fue sólo nuestro primer encuentro sexual, y el inicio de una relación que lleva poco más de un año. Nada sofisticado, apenas un jeans bordado, unas sandalias con algo de tacón, y una musculosa blanca que llevaba impreso en la delantera la palabra sexy en relieve y con brillitos, sencilla pero bonita. Tomándome de la mano nos retiramos del lugar. Salí de su boca para recorrer su cuello. Caminamos un importante trecho hasta toparnos con un lugar de descanso, donde había una importante cantidad de banquitos de madera de color blanco que adornaban el sitio junto a unas mesitas haciendo juego. Él se transformó. |