Habían trascurrido tantos días que ya se me había olvidado el incidente, así que un día normal y corriente me dispuse a subir al metro con la avalancha habitual de todos los días y a la que se pone en marcha el tren empiezo a notar detrás de mí esa presión que no era lo normal de otros días, y noto algo que va creciendo y endureciéndome, yo inmóvil como un estatua, mi corazón se aceleraba y mi nerviosismo era cada vez mayor. Vamos Jaume te noto nervioso, es que no te gusto. Cuando por fin pude ver su cara mi corazón dio un vuelco de alegría, era un hombre de unos 38 años, muy elegante, llevaba un traje a rallas diplomático gris oscuro, una camisa blanca y una corbata de un color naranja quemada, que le daba un aspecto de un ejecutivo agresivo, su pelo era castaño oscuro engominado, su piel un poco bronceada, y sus dientes súper blancos, su estatura era aproximadamente sobre 1,80 y se veía una persona fuerte, que dedica algunas horas al gimnasio, un cielo de hombre a quien nadie en su juicio sabría darle un no por respuesta. Mis manos no dejaban de acariciar su espalda y apretar con fuerza sus nalgas duras por esas horas de gimnasio. Mi cuerpo se fue desencajando por las sacudidas de placer que en cada disparo iba efectuando, era uno de los mejores polvos que hasta la fecha estaba experimentando,Después de recuperarme del éxtasis de placer, era la hora de recompensar a mi nuevo amigo, y quería pagar con la misma moneda. Joan me dejas ir al baño. |