Asentí con la cabeza, no tenía muchas ganas de hablar. Estás tardando demasiado. Me enfrenté al espejo y me acomodé el vestido que estaba bastante desalineado por lo ocurrido, peiné con mis dedos el cabello, lo miré con mi mejor cara seria y le pedí que se fuera para la mesa. Hasta pensé que quizás me lo había roto. No era común para mí estar sentada junto a alguien que pocas horas antes había conocido. Apartándose un poco de mí me tomó del mentón elevándome la cara para asegurarse que lo mirara, y se excusó diciendo …. |