Quedamos quietos unos instantes gozando de la unión de nuestros respectivos cuerpos. Gracias al contacto, mi hijo se agarró a mi cuerpo en diversas ocasiones lo cual me puso algo nerviosa aunque finalmente no le dí mayor trascendencia. Traté de calmarlo buscando hacer el momento lo más natural posible. Bueno, entonces ya que no te decides iremos a la playa que tengo ganas de conocer las famosas calas de Menorca a ver como son. Me encontraba excitada a cada momento. Agarramos por turnos aquel fabuloso mástil que nos apuntaba orgulloso e iniciamos una succión del miembro perfectamente sincronizada. |