Eran puros trajes de fetichismo. Se que todos ustedes deben estar obstinados de que lo diga, pero la humillación por la que estaba pasando, la continua calentura y excitación que eso me provocaba…no me daban ganas de volver a mi vida normal. –se oyó la voz de Delta 8Nos desataron las manos, nos quitaron las vendas de los ojos, y nos colocaron nuestros collares de perros alrededor de nuestro cuello. Lo hacia intercaladamente, un ratito en su cosita, y un ratito en su culo, mi lengua se paseaba por esa tersa piel de ébano, una verdadera diosa de mujer. Fui llevada a mi nueva habitación, a mi nuevo hogar. Atrapaba uno de sus labios vaginales entre mis labios, succionándolo hasta que escapaba de mi boca, para inmediatamente buscar el otro y repetir la operación. |