Notaba su polla dura apretando en la entrada de mi coño, abriendo mis labios y penetrándome despacio, abriendo mi vagina poco a poco hasta que estuvo por completo dentro de mí. No pude evitar quedarme dormida con la cabeza apoyada en el cristal. Subimos unas escaleras y pasamos por varias puertas hasta llegar a una sala, desconozco el tamaño que tendría pero debía ser bastante grande ya que varios pasos me separaban de la cama en la que me sentó. En ese momento no podía contar las personas que había, por las voces y las manos suponía que unas 6. Acerco su mano a mi cara para acariciarme la mejilla. Empezaba a excitarme muchísimo, aquello fue mi fantasía durante mucho tiempo y no podía creerme que estuviera pasando. |