Perrita, espero que te portes bien y no me dejes mal. Se acerco alguien a mi y con manos suaves me quito la venda. No se cuanto tiempo tardamos en llegar al lugar donde me llevaba. Se iban cambiando, las pollas que pasaron por mi cada vez eran diferentes, mas gruesas o finas y de diferentes longitudes. Separaron mis piernas despacio, como recreándose en la visión de mis muslos abriéndose para ellos. Llegaban hasta mi trozos sueltos de sus conversaciones, todas sobre mi que no contribuían a tranquilizarme. |