Tenía que ir con cuidado al sentarme o al alcanzar algo de los cajones o recoger algo del suelo, ya que entonces mis nalgas quedaban al aire, pero… bueno, eso lo reservaba por si acaso (no quería que les diera un ataque al corazón cuando sólo llevaba unas tres semanas allí ;)). Me excitaba pensar que lo había puesto caliente y en aquel momento debía estar deseándome ;) Y lo cierto es que también yo me humedecía y estaba con bastante flujo y tuve que tomar algún pañuelito de papel y secarme (lo que me excitó más, pero decidí no masturbarme). Yo ya estaba caliente de excitar a Don José, y ahora tenía los quince de la oficina excitados, y al pobre Juan sin aliento ante mi. A la entrada había una mesa vacía con ordenador y papeles encima, supuse que sería para la secretaria, pero no parecía ocupada, sino sólo con papeles esparcidos. Yo notaba cómo el se encogía en la silla, mientras veía crecer su sexo por momentos y el trataba de taparlo con sus manos ;) Qué dulce! El, que era el que se había opuesto con toda rotundidad a que yo les fijara citas, y ahora parecía un corderillo y decía a todo que sí. Por su parte, el se apartó un poco para dejarme espacio y vi que en su entrepierna se empezaba a insinuar un poderoso bulto ;). |