Reviví diversos momentos de mi último polvo mientras mis dedos jugaban con mi hendidura y mi clítoris, en pocos segundos me corrí dulcemente. Miré hacia todos lados, pero las pocas personas que circulaban parecían no estar pendientes de nosotros. Dos de sus dedos tomaron mi hinchado clítoris y en pocos segundos me vine espectacularmente. Nos despedimos con diversos comentarios picantes y quedamos para el día siguiente. No quería… decir… balbuceó. Me miró y me preguntó:¿Así sales a la calle, sin sujetador y con las bragas casi en las rodillas? –Me di cuenta de que había cometido un error, pero reaccioné con rapidez…No, el sujetador me lo he quitado cuando bañé a la niña aunque tú sabes que salgo a veces sin él, en cuanto a las bragas no me las habré puesto bien al hacer pis, pero si a ti te gusta que salga así, desde mañana lo haré. |