Eso no me lo ha contado, joder sí… pero se que lo hace, se que desde aquel día no puede aguantar sin más nabos y lo hace a tus espaldas, lo se porque yo lo haría porque soy igual de zorra que ella. Después seguimos la tarde como si tal cosa. De tanto placer me recliné hacia atrás para soltar un leve gemido, movimiento que Marta interpretó como una invitación a algo más, ya que lo aprovechó para acercar su boca a mi polla y comenzar a besarla. Por lo que Elena me contó no entró en detalles muy íntimos, aunque si que le contó la parte general. Era el vivo retrato de su madre a esa edad, aunque aún más guapa y esbelta incluso. le respondí. |