Mi cuerpo cubierto con una bata de seda blanca haciendo juego con las pantuflas mañaneras…Lo dirigí a donde el PC y una vez allí señalándole la silla giratoria lo invité a sentarse. Ambos disfrutábamos de cada momento de aquella noche. Pero tuve que cortar porque llamaron a la puerta. Sólo su torso estaba desnudo. Permanecí un largo rato sentada en el inodoro esperando que se me pasara el mareo (se me daba vuelta todo). Respondí con mi mejor cara: No sabes el favor que me estás haciendo, la base de mi trabajo es la compu, y sin ella me atrasaría terriblemente; no sé como podré agradecerte…Casi interrumpiéndome Yo sé cómo…Un ¿Si?, me salió un poco dubitativo (los nervios me jugaron en contra) Aceptando ir a cenar esta misma noche, si es que no tenés planes, claro. |