Y entonces ambas erecciones quedaron encima una de la otra. La visión era morbosa. La Chica se aferró a sus caderas y empujó hasta lo más profundo su miembro, evitando que éste se derramara fuera de ella. El termino que habían utilizado para ella la alertó. Mientras que una le levantaba el cabello por la parte de atrás y le mordía suavemente la nuca, la otra devoraba sus labios al tiempo que le estrujaba ambos senos de una manera casi violenta. ¡No, no, por favor, dejen que me vaya!Decía Vanessa con voz entrecortada. |