Una de las cosas más divertidas es observar a los instructores procedentes de todos los rincones del mundo. Uno aprende mucho sobre este negocio si se mantiene alejado del champán. Lucen cortes de pelo imposibles y unas uñas como dagas. Mi interés no solo radicaba en el placer de escoger lo que me gustaba entre los novatos (aunque reciban una instrucción privada, no dejan de ser unos novatos hasta que nosotros los formamos), sino en lo excitante que resultan esas subastas en sí mismas. Una de las cosas más divertidas es observar a los instructores procedentes de todos los rincones del mundo. Uno podría realizar una adquisición muy satisfactoria únicamente a partir del amplio catálogo y las fotografías que figuran en el mismo. |