Uy, qué torpe dije mientras dejaba el zumo en la mesa y buscaba con qué limpiarme. Había lanzado una impresión en color de unas transparencias para Don José e iba con documentos para copiar. Me erguí y volví a mi puesto sintiéndome bien puta mientras le oía volver al baño a masturbarse de nuevo. Además, procuraba imprimir en la impresora de color que estaba en la otra punta de la oficina y así dar un buen espectáculo ;) (soy algo traviesa) y Juan… bueno, lo de Juan fue toda una historia. Se puso más nervioso todavía que de costumbre, empezó a mezclar los papeles de encima de su mesa, a rebuscar hasta encontrar un contrato que tenía justo enfrente tratando de no mirar lo que le atraía como un imán, mis erectos pezones. Entonces me tomaba mi tiempo y rebuscaba entre las impresiones las mías mientras hacía que no les miraba, pero lo cierto es que lo que hacía era darles tiempo a que se excitaran más con la vista. |