La iluminación es perfecta. Opino que unos cuantos azotes propinados en el momento de la puja revelan todo cuanto se desea saber sobre el candidato. Uno aprende mucho sobre este negocio si se mantiene alejado del champán. Un buen instructor averigua lo que desea acercándose a un esclavo y agarrándolo bruscamente del pescuezo. Puedes pasearte durante horas por la inmensa y enmoquetada antesala para echar un vistazo a la mercancía. Yo tenía mucho interés en adquirirla, y recuerdo que me irrité bastante cuando vi que era adjudicada a otro. |