Entró en el despacho y dejó los papeles que llevaba encima de una mesa redonda para reuniones (pequeña, sólo cuatro sillas alrededor). Eso provocó más de una queja, porque no querían que yo viera sus visitas a casa de masajes con fulanito o que les impusiera citas entre su planificación, pero ahí entro en juego la minifalda. Me excitaba pensar que lo había puesto caliente y en aquel momento debía estar deseándome ;) Y lo cierto es que también yo me humedecía y estaba con bastante flujo y tuve que tomar algún pañuelito de papel y secarme (lo que me excitó más, pero decidí no masturbarme). Allí necesitaban inglés, ruso y español, que son mis idiomas, y que pudiera hablar por teléfono en cualquiera de ellos y entenderme con clientes y proveedores. En eso me percaté del silencio en toda la oficina, no me había dado cuenta hasta entonces. Eso me excitó, su olor y proximidad no me resultaban desagradables (a su cincuentena se conservaba bien, pese a la barriguilla incipiente ;). |