sexo gratis gay

GALERIA 158
- FOTO 7/1

Las mejores fotos de sexo gratis gay, cientos de galerias de fotos porno
gay porno


Esta foto de sexo gratis gay ha sido vista 719 veces


<< FOTO ANTERIOR FOTO SIGUIENTE >>
<<<< VOLVER A LA GALERIA DE sexo gratis gay



sexo casero| Sexo Jovenes| videos gayl |sexo gratis| fotos gratis gay


INSERTAR UN COMENTARIO
Nombre:   Email:    (opcional)
Comentario:
5 dígitos:
 

COMENTARIOS SOBRE LA FOTO

Esta foto aún no tiene ningún comentario.

Nos fuimos a cenar y cuando volvimos al cuarto inicié de nuevo mi acción de untarme su verga en las nalgas, pero con la variante que se la saque del short y yo me baje también el mío hasta las rodillas quedándome con mi tanga de hilo dental y empecé el movimiento de nalgas, pero se me ocurrió preguntarle si no le lastimaba la verga con la tela de la tanga que antes de salir a cenar me había puesto (pregunta inocente y tonta no creen?) a lo que obviamente me contestó que si (jajajaja ¡nada tonto!) por lo que me la baje hasta donde estaba mi shortcito y me dedique a sentir su verga restregándome las nalgas, nos venimos al mismo tiempo y me baño la espalda y nalgas con su caliente leche, cosa que a mi me volvió a poner súper caliente y no dudando mas nos fuimos a la cama y me acosté sobre su cuerpo de frente a él poniendo su verga entre mis piernas para sentir el rose en los labios de mi coño y nos empezamos a mover como si estuviéramos cogiendo, cosa que de nueva cuenta me provocó otro orgasmo, primero yo y luego él que baño de nuevo mis dos nalgas con su caliente leche. Nos veíamos una o dos veces cada quince días, nunca use ningún condón ni medio para evitar el embarazo, el me cuidaba mucho y se venia fuera de mi, el tenía una casita de verano en el puerto y ahí nos íbamos cada que podíamos, lejos de miradas indiscretas porque yo no quería que me viera nadie con otro hombre para cuidar mi reputación. En un lunes que me dirigía a mi trabajo, estando en el estacionamiento, rompí a llorar por mi situación de ese fin de semana y un compañero de trabajo me vio y me consoló, me desahogue contándole mi triste historia y así empezó una amistad sincera (según yo) mi amigo se llamaba Eduardo, él era casado, me buscaba continuamente con el pretexto de preguntarme como me sentía y me empezó a invitar a comer, al principio me negué por mi condición de casada pero él a tanto insistir cada que me veía, poco a poco me convenció y fui tomando confianza, al fin un día acepté su invitación a comer, pensando que no tenia nada de mal