Me quedé con la boca abierta al ver a través de la rendija de la puerta como Jorge se masturbaba lentamente mientras mantenía los ojos fuertemente cerrados disfrutando de sus propias caricias. Había muchos alemanes e ingleses. Se metía dentro de mí hasta llegar al fondo golpeando mis nalgas con sus colgantes. Ibamos comentando la película hasta que llegó a una escena bastante subida de tono con lo que ambos quedamos súbitamente callados. La soledad de dicha isla era ideal para nosotros, lejos del mundanal ruido. Miré disimuladamente a través del rabillo del ojo y pude ver con regocijo el bulto que se apreciaba debajo del bañador de Jorge. |