listo inmunda, puedes comer. Me ordeno que sacara la caja de metal de debajo de mi cama y así lo hice, abriéndola y mostrándole como quedo todo organizado. perdóneme ama, por favor, no quise insultarla de esa manera –rogué aferrándome a su tobillo izquierdo, cuyo pie tenia unas bellas botas marrones por debajo de las rodillas. Incluso unas que siempre pensé que jamás lograría hacer, como tener sexo con mujeres, o beberme la orina e otros. Mis movimientos en mi vagina eran suaves, quería tratarla con mucho cariño…pero recordé en las severas embestidas que me hicieron los negros en mi culo, por lo que el ritmo de mi mano fue aumentando poco a poco, mientras hacía un riquísimo trabajo con mi pulgar en mi clítoris. Comencé a tocar suavemente mis tetas con la mano derecha mientras que con la izquierda me acariciaba el abdomen. |