Mi lengua le dedicó su atención al glande, lamiéndolo en círculos, dándole golpecitos. Si te haces en cualquier otro lado te voy a dar de periodicazos. Mientras se preparaba la cena acercó un tazón con leche y lo puso en el suelo, junto a mi. Agarró unas pinzas y me las colocó en los pezones. Al otro extremo había unos grilletes, los cuales puso en mis manos, después de quitarme las esposas. Sara se paseó alrededor de mi, pellizcando mis nalgas, metiéndome un dedo en el ano e incluso golpeando mis muslos. |