El cura seguía el rito y dijo. Ingrid se acercó cabizbaja a su padre, el cual la cogía suavemente por el brazo, a medida que avanzaban al altar, su padre decía. nadie puede darle lo que se merece, tu te mientes a ti mismo pensando que puedes, pero yo si que sé que no puedo, pero puedo darle lo que tu le has negado, la verdad, el derecho a elegir, libertad, cosas que le negaste – decía Saintblood. Mientras conducían, Ingrid decía tímidamente. Los ojos de Ingrid empezaron a llorar. Pero lo más importante era que había implantado un sistema de pulsos en su sistema sanguíneo, ese sistema le extirpaban el corazón y lo sustituían por sistemas que hacían mover su sangre, además su piel fue tratada para que pudiera resistir a las balas y sus huesos eran más duros. |