No sé cuanto duró, pero terminé dándole con todas mis fuerzas, agarrado al corsé, bombeándola y bombeándola con el único sonido de nuestros gemidos y mi pubis chocando contra su culo. Pues creo que es lo que deberías de haber hecho. Eso es lo único que quieres eh puta en celo. Estaba de pié, con los brazos caídos y se le notaba su nerviosismo. ¿Tienes prisa para algo? No, veo que tu ninguna. Estábamos solos y me coloqué muy cerca de ella, cara a cara pero sin tocarla lo más mínimo y mirándola a los ojos. |