Habitualmente solía mostrar los pechos cuando estaba con mi marido pero aquello era diferente. En aquellos momentos no era dueño de su cuerpo sino que éste me pertenecía por completo. Me humedecí al instante ante aquella imagen perturbadora. Aquel enorme mulato gemía de placer con el tratamiento que le dispensábamos. Sin embargo aún recuerdo aquel tortuoso encuentro con agrado y satisfacción y debo reconocer que me gustaría repetirlo……. Jorge llevaba un polo azul marino y unos tejanos desgastados. |