Gocé percibiendo el paulatino crecimiento de tus labios vaginales, que se hinchaban conforme yo acariciaba, conforme mis dedos hacían círculos breves en la entrada de tu vagina, conforme la succión se convertía en vida entera. Noté tu retraimiento y en lugar de entrar, deslicé mi miembro entre los empapados labios vaginales, dándonos a ambos un masaje gratamente placentero. Gocé percibiendo el paulatino crecimiento de tus labios vaginales, que se hinchaban conforme yo acariciaba, conforme mis dedos hacían círculos breves en la entrada de tu vagina, conforme la succión se convertía en vida entera. no debo, se que no debo, me decía una vocecilla. El resto de la tarde, besándonos y acariciándonos como dos adolescentes, la pasaremos de plaza en plaza y de bar en bar, admirando la ciudad. En el ascensor meterás la mano dentro del pantalón y acariciarás mi glande, apenas con la yema del pulgar, mientras subes tu falda mostrándome los muslos, carnosos y delicados. |