Que guapo era. Sabía que era el momento de aprovechar y ver quien se situaba detrás de mí, intente darme la vuelta para verlo pero estamos tan apretujados que me era imposible, en eso que note un dulce olor a perfume y un cálido aliento en mi cuello y me susurro al oído, si te gusta lo que sientes no te bajes en esta parada, continua el trayecto. Así se lo comunique con un gesto afirmativo con mi cabeza y me mantuve inmóvil en mi situación. Al cabo de un rato apareció Joan con un pantalón vaquero tipo pirata y una camiseta blanca ajustada que podía intuir sus pectorales y vientre plano. Ningún problema Jaume, como si estuvieses en tu casa, yo aprovechare para cambiarme de ropa. Los dos abrazados, y acariciándonos no dejábamos de restregar nuestras pollas una contra la otra, como si se tratasen de dos espadas que estuviesen luchando, esperando a ver quien gana la batalla. |