Pues anda que yo, concluyó Nuria. Me llamo Carlos y si me llamas por mi nombre, yo te llamaré Nuria y no tendré que llamarte putilla, por más que sea cierto que yo soy un poco cabrón y que tú eres una puta de cuidado ¿vale?Vale – dijo ella viniéndose un poco abajo. Tranquila… susurré. Con habilidad, desplacé el asiento del pasajero todo lo que pude hacia delante e incliné el respaldo hasta que el cabecero tocó el tablier del coche. ¿Eso te gustaría, eh? – dijo una de ellas, no sé cual. Amasé un poco más aquellas prietas nalgas, pero pronto seguí navegando hacia mi objetivo, que estaba un poco más al sur. |